La alimentación y el cuidado de las mujeres

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La mujer tradicionalmente se ha encargado de la alimentación de la familia. Ella como nadie conoce la importancia de una alimentación saludable, sin embargo, suele ser habitual que presente carencias de numerosas vitaminas y minerales.

El papel que asume la mujer en la vida, dedicada a sus tareas familiares, domésticas y laborales, hace que en ocasiones no se alimente de la forma adecuada y no tome ni el tipo ni la cantidad de nutrientes que necesita.

Además, el querer estar delgada, de acuerdo a los cánones de belleza, lleva a muchas mujeres a realizar dietas rígidas, bajas en calorías, que causan deficiencias en algunos nutrientes y en ocasiones pueden provocar verdaderos problemas de salud.

Las mujeres deben alimentarse bien desde niñas, es decir que necesitan comer bien a lo largo de sus vidas, pero sobre todo cuando están en edad fértil, cuando planean tener un hijo, están embarazadas o en período de lactancia. Si ellas se alimentan de forma saludable, tienen mayores posibilidades de:

-Mantenerse sanas y activas
 -Tener hijos sanos y una lactancia materna satisfactoria.

Una mujer tiene un mayor riesgo de complicaciones en el embarazo y el parto si ya está desnutrida al inicio del embarazo o se desnutre durante el mismo, y es más probable que su hijo tenga un bajo peso al nacer, es decir menos de 2,500 gramos.

Los niños que nacen con bajo peso presentan un mayor riesgo a diferencia de los niños de peso normal de:

  • Crecer y desarrollarse con retraso
  • Contraer infecciones y morir.
  • Mientras menor sea el peso del niño al nacer mayor es el riesgo de morir
  • Tener bajas reservas de micronutrientes, lo que puede provocar enfermedades nutricionales como anemia, déficit de vitamina A y de zinc;

Las mujeres en edad reproductiva que no están embarazadas o en período de lactancia tienen requerimientos de energía un poco menores que los de los hombres, pero necesitan el doble de hierro (a causa de las pérdidas producidas durante la menstruación).

Comparada con la alimentación de los hombres, la de las mujeres debería aportar:

  • Una cantidad un poco menor de cereales, legumbres y grasas
  • Al menos la misma cantidad de verduras y frutas
  • Más alimentos ricos en hierro (carne, vísceras, aves o pescado).

Las necesidades de energía y de la mayoría de los nutrientes aumentan durante el embarazo y el período de lactancia. Las necesidades de hierro y folatos durante el embarazo son tan altas que habitualmente es aconsejable dar suplementos de estos nutrientes.

En caso de que las mujeres estén embarazadas o en periodos de lactancia se debe cuidar especialmente la alimentación, ya que debe garantizar el aporte energético y nutricional necesario para el niño y para la madre. Sin embargo, la dieta durante el embarazo no es sustancialmente diferente de la de una mujer normal, simplemente hay que hacer hincapié  en el aporte suplementario de aquellos nutrientes donde existe una mayor demanda como hierro, calcio, ácido fólico.

Durante el embarazo se necesitan aproximadamente 350 kcal/día extras, más proteínas, zinc, vitamina A, vitamina C y folato, y mucho más hierro (esto equivale a un refrigerio de alto valor nutritivo cada día, por ejemplo 1 taza de leche, 1 fruta y una rebanada delgada de pan). Es de especial importancia que las mujeres coman bien y estén bien nutridas durante su embarazo, incluyendo el primer trimestre, para que el cerebro y el cuerpo del niño se desarrollen de forma apropiada. Durante la lactancia las mujeres necesitan aproximadamente 450 kcal/día extras y más proteínas, calcio, zinc, vitamina A, vitamina C y folato.

Las mujeres deben alimentarse bien entre los embarazos y dejar pasar un período de dos años antes de un nuevo embarazo para que su cuerpo recupere las reservas de nutrientes.

Una mujer que tiene sobrepeso o está obesa cuando queda embarazada debería alimentarse de forma saludable.

Las necesidades energéticas y nutricionales de la mujer varían con la edad y las distintas etapas de su vida. Así que la dieta ideal en una adolescente deberá tener necesidades energéticas y nutricionales diferentes a las de una mujer postmenopáusica, por ejemplo.

En ciertos momentos de su vida, algunas mujeres pueden necesitar suplementos de vitaminas y minerales además de alimentarse bien.

La dieta ideal para la mujer será aquella que satisfaga sus necesidades, que sea mixta y equilibrada, que asegure el aporte de todos los nutrientes necesarios en la cantidad adecuada, ajustándose a sus gustos y preferencias y que resulte fácil de llevar a cabo.

OFELIA ARENAS ORTEGA
NUTRICIONISTA Y DIETISTA

Hospital de especialidades médicas en Cancún

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